Sístole y diástole

I
A ese Arturo Rodríguez
Que todos quieren y buscan
Cuando el corazoncito late
Irregular en su portento
Aquí dedico este verso
Sentido y con sentimiento
Pues valga la redundancia
Un corazón cura al otro
Si esta lleno de Amor
Como el corazón de este médico

II
Cardiólogo, quien lo diría
Aquel muchacho travieso
Que en plena juventud
Dejo de bañarse en ríos
Con las muchachas del pueblo o
En estas playas de ensueño
Para, dedicado y juicioso
Dedicar su tiempo de vida
La vida salvar en otros

III
Desde la cuna primera
(Cuenta su Señora Madre
No sabiendo definir
Si era hamaca o cama
O solo Amorosos brazos
Convertidos en chinchorro)
Este chiquillo grandote
Se desesperaba todo y
Entre más desarmonía
En canciones de cuna escuchara
Mas grande la pataleta
En este niño asombroso
Que lloraba y lloraba
Hasta que se enderezaba el coro y
Las notas más armónicas
Le cantaba, Amorosa
Aquella Madre tan tierna
Tan telúrica, entregada
A este su niño extraño
Logrando que ya no fluyesen
Lagrimas de desespero
Por sus inocentes ojos
Pues un día sus oídos
Acompasados, Armoniosos
Salvarían vidas y vidas
Detectando lo que otros
Se saltaban, por lo débil
(Indetectable alboroto)
En aquellos corazoncitos
De Ángeles inocentes
Que solo con su presencia
Con su sincera mirada
Con su voz reconfortante
Se acompasaban un poco

IV
He aquí, Hombres de ciencia
A este Médico Asombroso
Nadie sabe en realidad
Si lo fino del oído
(Con desarrollo asombroso) o
Lo grandioso del acierto
Lo aprendió en la Universidad
O en el regazo de su Madre
Escuchando su corazón
(Reposando en su regazo)
Mientras mamaba, confiado
De sus muy vitales pechos
Pues mientras esto hacía
Ella cantaba y cantaba
Endulzándole la leche
Aguzándole el oído
Desterrando sus temores
(Armonías de por medio)
Tranquilizando al inquieto y
Grandioso futuro Médico

V
Que mas puedo yo decirles?
Soy un Poeta sencillo
Pero muy avizorado
En aquello de mirar
Siempre directo a los ojos
Detectando el mínimo cambio
En ¨la niña¨ de los ojos
Pues ventanas son del Alma y
No pueden birlarme a mí
La verdadera intención
Si no es honesta del todo

VI
Así es que yo hoy compito
Con aquel noble vigía
(Pampatarense, por cierto)
Que divisando certero
Avisaba a sus compañeros
Del tamaño del cardumen
Sin equivocarse nunca
En el tonelaje métrico o
La robustez del espécimen
(¨trófico¨, diría Arturo)
Quien tampoco se equivoca
(Por lo acertado y certero
Valiendo la redundancia
La segunda en estos versos)
Al ¨un caso¨ ya tomar
Basado en conocimientos
Pero poniendo al SERVICIO
De aquel Angelito Tierno
No solo su Gran Sapiencia
Sino también su corazón
De hijo, de padre, de Médico…
Ha Pampatar, Pampatar
Que Orgullosa has de estar
De este insigne hijo
De este Insigne muchacho y
Si te lo digo yo
(Que veintisiete años ha que le observo)
Algo le he debido ver
A este hombre corpulento
Lleno pues de esas virtudes y
De nobles sentimientos
Aderezado todo eso
Con sabio conocimiento
Pero sin nunca olvidar
Aquellas sencillas canciones
Con que aprendió a detectar
Armonía y equilibrio
Ritmo y sentimiento
En esta sístole y diástole
Pues la vida es un concierto y
NO TODOS SABEN AFINAR
A TAN SENSIBLE INSTRUMENTO.

VII
Valgan pues estos sencillos
Pero muy sentidos versos
Para toditos aquellos
Que escogieron por oficio
Mejorar vidas ajenas
En el órgano más noble
Según antiguas verdades…
¡El corazón con que Amo
El corazón con que siento!


Jesús A Peñaranda Chadid
(El Poeta que regala espejos)
Playa Parguito, 29/11/2008
República Bolivariana de Venezuela