I
¡Qué difícil, amigo Peñaranda
Encontrar un amigo a los ochenta
Con esa lentitud con que se anda
Todos pasan, feliz, sin darse cuenta!
II
El horizonte azul se desvanece
Como también las esperanzas verdes
Por más que reguemos, nada crece
Y toda la cosecha se nos pierde
III
Solo el consuelo del amigo
Sincero, sin pizca de malicia
Nos brinda sus manos, como abrigo
En este invierno gris que nos asfixia
IV
El cayado de mi mente me sostiene
Para dar en mi vida cada paso
Y cada pensamiento que a mi viene
Debo analizarlo, por si acaso
V
Gracias doy a quien me ayuda
Por darle un alivio a mi existencia
Gracias doy con mi palabra muda
Que grita sin cesar en mi conciencia
VI
Gracias doy al que su mano extiende
Para ayudar al que lo necesita
Gracias doy también al que me entiende
Y con su palabra gratifica
VII
Cuando el río corra hacia arriba
Dejaré de hacer mis Poesías
No quiero ser nave a la deriva
Porque soy timonel del Alma mía
Jorge Marcano
Porlamar 26/04/2010
República Bolivariana de Venezuela